Atardecer eterno
Atardecer eterno
Realice un viaje, no soportaba más la presión.
A mi 44 años decidí ser libre, elegí viajar, en el primero de muchos planee ir a Rio Negro en Argentina, recorrer sus costas.
Al atardecer fui por Las Grutas, me senté en una de las rocas cerca de una cueva, estaba leyendo hasta que la voz de una mujer me interrumpe, miro para todos lados y no veo a nadie.
El libro cae, no veo mi cuerpo pero puedo divisar a una hermosa mujer de largos cabellos castaños con un vestido que ondea por el viento, caminar por la húmeda arena.
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